Hacía tiempo que no levanta la pluma virtual con afán autodestructivo, pero la situación lo requiere.
Mi mundo necesita una intervención de urgencia, una incisión en lo más profundo que me libere de mi mismo. De mi pasado, de mis ataduras. Quedarme única y exclusivamente con lo que está y con lo que está por llegar.
Porque ya me he cansado de vivir así, sin vivir.
Digo basta de que los días pasen uno tras otro sin una sola diferencia que haga de esta existencia una vida minimamente interesante. Como un tren infinito de vagones idénticos, que pasan uno tras otro con la velocidad de un rayo y no dejan a su paso más que polvo suspendido en un aire ya de por sí sobrecargado.
Basta de no soñar por las noches. La imaginación es el color de este mundo y los sueños, la recreación de todo lo que deseamos. Quiero, necesito, trasformar mis pesadillas en campos soleados, en pequeñas nubes blancas sobre un fondo más azul que el más brillante de los zafiros.
Basta de remordimientos por todas aquellas decisiones no tomadas a tiempo, por todos aquellos errores de los que me he arrepentido en la vida. Quiero vivir consecuentemente a mis actos, con la cabeza alta, por haber vivido como realmente me hubiese gustado.
Por todo eso, tengo que cortar lazos con todo lo que me ha hecho daño. Necesito liberarme de todo lo que me ata a mi antiguo yo y si para ello he de cambiar, en el cambio está la evolución.
Sólo me preocupa una cosa, y es transformarme en alguien peor. Ahora quizás parezco borde, pero mi indiferencia tiene más de vergüenza que de mezquinidad. Sin embargo, si cambio, quizás me convierta en el tipo de persona que detesto, un ser ruin y asocial por gusto, no por obligación.
O quizás eso es una excusa barata para no admitir que tengo miedo a plantarle cara a la vida.
...
Pero todo esto tiene que cambiar. Esa sonrisa merece realmente la pena. ¿Vale la pena arriesgarlo todo por una mínima oportunidad de ser feliz? Cuando despierte os lo contaré.
Mi mundo necesita una intervención de urgencia, una incisión en lo más profundo que me libere de mi mismo. De mi pasado, de mis ataduras. Quedarme única y exclusivamente con lo que está y con lo que está por llegar.
Porque ya me he cansado de vivir así, sin vivir.
Digo basta de que los días pasen uno tras otro sin una sola diferencia que haga de esta existencia una vida minimamente interesante. Como un tren infinito de vagones idénticos, que pasan uno tras otro con la velocidad de un rayo y no dejan a su paso más que polvo suspendido en un aire ya de por sí sobrecargado.
Basta de no soñar por las noches. La imaginación es el color de este mundo y los sueños, la recreación de todo lo que deseamos. Quiero, necesito, trasformar mis pesadillas en campos soleados, en pequeñas nubes blancas sobre un fondo más azul que el más brillante de los zafiros.
Basta de remordimientos por todas aquellas decisiones no tomadas a tiempo, por todos aquellos errores de los que me he arrepentido en la vida. Quiero vivir consecuentemente a mis actos, con la cabeza alta, por haber vivido como realmente me hubiese gustado.
Por todo eso, tengo que cortar lazos con todo lo que me ha hecho daño. Necesito liberarme de todo lo que me ata a mi antiguo yo y si para ello he de cambiar, en el cambio está la evolución.
Sólo me preocupa una cosa, y es transformarme en alguien peor. Ahora quizás parezco borde, pero mi indiferencia tiene más de vergüenza que de mezquinidad. Sin embargo, si cambio, quizás me convierta en el tipo de persona que detesto, un ser ruin y asocial por gusto, no por obligación.
O quizás eso es una excusa barata para no admitir que tengo miedo a plantarle cara a la vida.
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Pero todo esto tiene que cambiar. Esa sonrisa merece realmente la pena. ¿Vale la pena arriesgarlo todo por una mínima oportunidad de ser feliz? Cuando despierte os lo contaré.
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