martes, 24 de junio de 2014

Carámbanos




Frío en una calurosa noche estival...
...Gritos silenciosos que ruegan auxilio...
...Soledad

Me cuesta mucho volver a ser como era antes. La apatía y los delirios de Frégoli hacen de mí un tipo bastante risueño. El insomnio permanece, pero por mera costumbre de vivir de noche y dormir de día. El odio hacia todo lo mínimamente aparentase mostrar sentimientos de amor han dejado de darme grima; sigo sin poder aplaudirlos, pero ya no empujaría a una pareja besándose a un volcán en erupción. Ahora es cuando me doy cuenta de que realmente he pasado por una depresión de tres pares de cojones, y no por un periodo de ansiedad transitoria, como quería creer. Es curioso cómo si te empeñas, puedes llegar a creerte tus propias mentiras, y a encubrir tus sentimientos de tal manera que hasta te parezcan extraños a ti mismo. La "Alienación del ser humano" de la que hablaban Hegel y Marx, pero en el contexto del "pa'dentrismo" en lugar de un entorno social. Modelo incipiente de estos filósofos, ya que, si no te tienes a ti mismo, ¿cómo esperas tener algo de los que te rodean?
Pues esa es mi historia, he vivido sin vivir una tupa de años, como un receptáculo vacío y hermético; como una playa en invierno; como un disco rayado, tocando una y otra vez la misma sonata repetitiva y triste. 

Pero hoy por fin puedo decir que esta no es una entrada triste.

Es solamente una vista al pasado, una comparación de lo mal que estuve y lo bien que me encuentro ahora conmigo mismo. Ni el humo de los porros puede llevarme a la nube en la que estoy ahora. Estoy Over-hypeado. He pasado de ser un Snorlax, perezoso y sin metas en la vida a un Gengar, siempre sonriente, y con una maleta llena de expectativas a mis espaldas. Por fin me identifico con Ted Mosby. Solo que sin las modelos con las que está en su paso pr encontrar a la madre de sus hijos. Pero no hay prisa. Hoy me he conquistado a mí, mañana el mundo, y luego las titis lloverán del cielo cual Napalm sobre aldeas vietnamitas.

STAY GOLD

sábado, 21 de junio de 2014

Mil Vidas

¿Es posible trascender más allá de nuestra propia existencia? ¿Es posible viajar a los confines del universo y desenredar el tejido mismo del tiempo y el espacio? ¿Es posible alcanzar el plano astral de tal manera que nos volvamos un ser intangible? Es posible.
Yo mismo, junto a millones de personas, somos el ejemplo mismo de que es posible superar los límites de la realidad, y que nuestros "yo interno" viajen hasta otro receptáculo en el que habitar.

Porque Josema Porras no salvó Hyrule, pero yo sí que lo hice.
Porque jamás comerá una fruta del diablo, pero yo sí.
Porque jamás se subió a bordo de la Tardis, pero yo sí.

Porque José Manuel Porras no es un Esper y jamás lo será, pero yo sí.

Esto es una oda al bello mundo de la fantasía, pasaporte que borra las fronteras entre una insulsa vida gris y miles de millones de mundos, que perdurarán, al igual que este, mucho después de que muramos. Dentro de 60 años, un joven podrá revivir la historia de Terra Branford, viviendo durante un par de semanas otra vida que no es la suya. Podrá echar una meada desde lo alto del Muro de mano de G.R.R. Martin, mucho tiempo después de que este muera. Una chica podrá  este verano ver "Paprika", y adentrarse en la complejidad de la mente de una persona con doble personalidad, y aún le sobrará tiempo para salir con sus amigas e ir a la piscina con su cuerpo terrenal.

En definitiva, en esta vida podemos llegar a ser lo que nos propongamos, y yo me he propuesto vivir más vidas de la que me corresponde, porque estos tiempo y espacio se me quedan pequeños.

Buenas noches.